jueves, octubre 15, 2009

Un Simple Aprendiz de Asceta, La Vie (Cap. V)


Habían pasado tres meses desde que me apuñalaron en mi pierna derecha y costilla, en un examen médico que me efectuaron, el diagnóstico no era nada de bueno y agradable, pero en si, los médicos me advirtieron desde que empezaron a tratarme que yo iba a quedar con una cojera debido a lo complejo del nervio peronéo. El resultado del examen sí que me tiró para abajo aún más, pues ya le tomaba el peso a mi situación vivencial, ya que no iba a poder desenvolverme laboralmente en mi antiguo trabajo en el cual ganaba una remuneración aceptable para un soltero como yo. En construcción siempre han preferido a las personas 100% sanas, sin problemas de movilidad y salud y yo con mi notoria cojera sería muy difícil conseguir pega, a parte si alguien llegase a querer avasallarme sólo tendría que pasar a llevar mi pierna derecha para desestabilizarme, no podría corresponder en alguna trifulca de cualquier índole, privado de mi integro desarrollo corporal. Vivía un infierno existencial con las dificultades de mi cojera y además estaba el Némesis que me atormentaba en cada momento, a parte de mi sufrir en depresión y el no poder llevar mi anterior vida normal, debido a que unas mocosas de mierda me habían atacado con dagas y me dejaron en esta trágica situación para mí.
Con el tiempo me fueron cancelando las licencias médicas y logré ahorrar un dinero para adquirir un arma de fuego. La adquirí y constaba con balas para el uso que pudiese darle y en mi cabeza daba y daba vuelta la idea de mi Némesis para con esas mal nacidas y mal vivientes, pero mi análisis circunstancial siempre me hacia retroceder, ya que no tenía claro y la certeza de quienes me habían atacado y de quien me apuñaló. Sólo algunos nombres sin información completa y certera, y no podía provocar sospecha en el caso que me vengase de la infeliz que dañó mi nervio peronéo con una estocada, sólo quería a quien me apuñaló, a las otras no les daría importancia. Pero mi venganza tenía que ser bien fraguada para no caer en manos de lo que Ellos llaman justicia (caer preso). Tranquilamente fui tomando caldo de cabeza y un comportamiento de serenidad para así soportar mi situación de daño.
Siguió pasando el tiempo y las depresiones cada vez más se agudizaban e inclusive empecé a pintar cuadros en lienzos con oleos y alternativos, así iba sacando afuera imágenes que tenía secretamente guardadas en los confines de mi desolado ser, cosa de distraerme. Pero la verdad ya se me venían los años encima y cada vez me angustiaba más el hecho de dejar que pasará el tiempo. Poseía en mi historial de vida, 3 suicidios y en los 3 mi familia me salvó, el 4° suicidio debería ser drástico y que no tuviesen tiempo para que me salvasen. En todo caso nunca pretendí que me salvasen, ya que esos momentos intrínsecos de suicidio son instantes en los cuales sólo quieres desaparecer y no se trata de cobardía como muchos dicen, bueno que saben Ellos de lo que realmente es suicidarse. Mi 4° suicidio me rondaba y yo siempre encontraba alguna formula existencial para evitarlo, pero estaba latente que ese momento llegaría y que me haría desaparecer de una vez para no saber más de esto de vivir en la incertidumbre del ser.
Fue una tarde de soledad en mi habitación cuando tomé mi arma de fuego y la cargué con una bala y empecé el siniestro juego de la ruleta rusa en la complicidad de mi ser, el primer gatillazo sonó y no había bala en la recamara de la pistola y en el segundo gatillazo sólo sentí el impulso ordenado por mi cerebro de pulsar el gatillo y que mi realidad se quebraba en miles de trozos, como si se tratase de un gran espejo el cual se pulverizaba al ser golpeado cayendo sus trozos de vidrios al suelo, pues en el segundo compartimiento estaba la bala asesina que me hizo desaparecer y al momento sentí un fuerte grito diciendo: ¡¡Corten, corten!!, miren que a éste estúpido se le ocurrió suicidarse de nuevo y ahora que vamos a hacer". Dentro de lo nuevo que estaba sintiendo en las penumbras del existir, pude percatarme que se me acercó un ser diciéndome: Yo soy el director de esta obra y no puedes suicidarte, ya que eres protagonista de tu propia historia. Yo pregunté: ¿Y quién eres tú?. El respondió: Yo soy el Demiurgo, él que dirige las obras de cada uno de Uds. mortales ignorantes del existir, que fueron creados para satisfacción y entretención de nosotros, "Entes Divinos". Yo volví a consultar: ¿Y dónde está Dios?. El respondió: Dios está muy ocupado en otros niveles de conciencia y si quieres saber de él, primero debes aprender a vivir, además que él es el productor de la voragine del existir. Yo respondí: Entonces tú eres el responsable de tanta maldad en el mundo en el que habitamos nosotros los mortales. El respondió: Bueno en cierta forma soy responsable, pero la responsabilidad mayor es de cada uno de Uds. mortales con su Libre Albedrío y Destino.
En ese momento me abalancé hacia el Demiurgo con mi furia y criterio de justicia agarrándole por el cuello y apretándolo, queriendo estrangularlo por la justicia humana y todos esos horrores que hemos tenido que vivir, guerras por el poder y hambruna en el mundo. En ese momento se largó a reír a carcajadas gritándome: ¡¡Sólo debes aprender a vivir!!, "Conócete a Ti Mismo". Y en esos momentos una variada de sensaciones transcurrieron a través de mí, para después despertar entre las sábanas de mi habitación. ¿Fue un sueño u otra vez había caído al juego vivencial al que estamos expuestos a través de esos fenómenos existenciales que llaman Deja Vu, en esta realidad nuestra?. No lo sé, pero bueno, de nuevo volví a esta compleja realidad a la cual debo aceptar y comprender, en cuanto a los suicidios, ya sé que no es la solución, la solución es: "Debes Aprender a Vivir y Conócete a Ti Mismo", y reconocer a los que están detrás, ocultos en la Sinarquía esclavizando a las masas para el beneficio y egolatría de su arcaica Pleonexia.
Ya después , me aboqué a agudizar mi pensamiento, pero bastante alejado de los demás en la Caverna de mi Soledad y a la vez sigiloso esperando el momento en el cual tendría que llevar a cabo mi protagonismo en esta Maquiavelica, Dantesca y Faustosa obra teatral que llaman Vida y así que bajase el telón de una vez para poder encontrar Paz.
Y así seguí viviendo alejado de la vida en sociedad y sin ese pensamiento de venganza y suicidio, de poco a poco fui refinando mis asperezas ante la Vida, queriendo siempre estar mejor. El arma de fuego la lancé a un río torrentoso, pues ya no quería saber más de estupideces y sólo empezar a "Aprender a Vivir, Conociéndome a Mí Mismo" .

Este capitulo se lo dedico a mi gran Amigo Raul Ocaranza y su bondadosa Familia, gracias Pescador de Puerto Viejo.
Cierzo

Ya teniendo algo más de comprensión y de raciocinio seguí . . .

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡YO TAMBIEN QUIERO APRENDER A VIVIIIR!

Poetiza dijo...

Amigo, aprendamos a vivir, cada dia la vida nos da una nueva leccion. Un gusto leerte y saludarte, te dejo un beso a la distancia, cuidate mucho amigo.

Los Hijos del Barrio Franklin dijo...

la venganza nunca es buena
mata el alma y la envenena.
elchavo del 8