jueves, abril 15, 2010

Reflejos de Estrellas


Eramos siete princesas que vivíamos en un bosque oculto debajo de una roca marina y en aquella roca se notaban tenues reflejos de las estrellas en la noche infinita, a veces la luna bajaba para observar nuestras danzas y acrobacias, muchas otras la luna nos observaba en la lejanía.

Eramos siete doncellas que un gigante bondadoso nos cuidaba con mucho celo y esmero, fuimos felices mientras el gigante nos visitaba y nos leía cuentos, poesía y también nos traía comida, nos alegraba contando sus historias vividas.

Un día el gigante ya no llegó y pasaron muchos días, preguntamos a las gaviotas por el gigante y en su vuelo de regreso las gaviotas nos dijeron que el gigante había perecido en los caminos de la vida.

Eramos siete ninfas que estábamos bajo la protección del gigante, mientras nos cuidaba fuimos princesas y ahora que él ya no está, hemos tenido que convertirnos en sirenas.

Cíerzo

8 comentarios:

vuelo de hada... dijo...

Que hermoso esto, mas que un relato llenito de magia, es como un paseo en una estrella fugaz hacia el infinito de los cuentos.
Un abrazo

Arabia dijo...

Algo así también le sucede a las estrellas, que cuando caen, cuando son despojadas, se guardan en lo profundo de la mar...

Ahora, son estrellas de mar, que de noche se deleitan en mirar al horizonte, a la luna, y al cielo, y saludan desde allí, a las que una vez fueron vecinas estrellas, en el cielo.

besos.

reltih dijo...

muy creativo tu relato. gustazo leerte.
un abrazo

Alís dijo...

Deduzco que las sirenas son más fuertes que las princesas...
Curioso relato.
Un abrazo

Mariana dijo...

que tan enamorado estás para decir tan hermoso Cris !Un gran beso :)

Pescador dijo...

...Huayat, vengo a rescatar a siete sirenas....las llevare a mi puerto....Un abrazo fraterno, que tengas un buen fin de semana.

MTeresa dijo...

Un mágico relato
un bello sueño
que tiene su fin...
las princesas deben de aprender
a trabajar
¡así es la vida!
jajaja
Un abrazo

Arabia dijo...

Una de esas estrellas del mar, una de esas sirenas, extraña el beso y el abrazo del Gigante protector.

Besos.