domingo, marzo 20, 2011

Un Simple Aprendiz de Asceta, "El Nihilista"


Recuerdo a aquel tipo, aquel sujeto que alguna vez conocí, recuerdo que en aquellos entonces yo andaba vagando de bar en bar sin un destino fijo, sólo pretendía pasar ratos agradables dentro de mi etílica rutina de fin de semanas.
Fue en un bar de esos que llegan sólo personas de la tercera edad a beberse algún trago o cañita como se le llama en la jerga criolla. Yo tenìa cerca de 21 años y ya me había convertido en todo un Lobo Estepario perdido en la incertidumbre existencial y la sociedad individualista. Entré a aquel bar sin mirar a nadie y pedí una caña de pipeño para luego sentarme en una de las mesas improvisadas con madera y otros materiales, me senté a beber y a disfrutar del exquisito pipeño, y al rato empecé a observar el lugar y a las personas que acudían al boliche por alguna bebida alcohólica y en un rincón, sentado y rodeado por su silencio estaba él, un tipo de más menos 86 años de cabellos y con barba larga blanquesina debido a sus canas, con un rostro tosco y arrugas en la frente y mejillas dando el vestigio del pasar de sus décadas vividas, con ropajes de color gris muy bien presentado en limpieza y orden. Yo de reojo le observaba hasta cuando no soporté más y me acerqué con mi copa a su mesa para intercambiar palabras, por más que traté no pude sacarle palabra alguna y al rato de beberse su trago se marchó sin mediar gesto, sólo se retiró en calma. Ahí pude observar su altura cercana a la mía de 1. 81 M/cm. Al retirarse no aguanté y le tomé una foto de improviso y él me respondió con sólo una mirada, una mirada, no cualquier mirada, era una mirada muy singular, serena y extraviada mirada que me dio la impresión que él habitaba en otro espacio tiempo, mientras que sólo su cuerpo habitaba acá. Terminé mi caña de pipeño, cancelé el valor de mi trago y al cantinero le consulté por aquel individuo, siendo la respuesta del cantinero que sólo se trataba de un Humilde más y que acudía diariamente a beber un trago de buen Ron añejado y luego se retiraba a su casa. Yo no quise seguir con el tema y me retiré algo ebrio del bar con rumbo a mi hogar y estando dentro de las 4 paredes de mi dormitorio, no podía dejar de pensar en la mirada de aquel tipo, sería que se trataba de otro Lobo Estepario como yo o simplemente se trataba de un senil autista. Lo claro era que aquel tipo me producía incertidumbre y sentido de investigación.
Ya siendo el dìa lunes tuve que acudir a mi trabajo y pasé la semana tratando de olvidar a aquel tipo viendo película y películas, siendo el día viernes me volví a emborrachar y él día sábado al despertar con resaca me bebí algunas cervezas, almorcé tranquilamente con mi familia y después salí de mi casa con rumbo hacia ese singular bar para sentir los efectos etéreos que me producía el hecho de beber pipeño.
Y...
Cìerzo

2 comentarios:

Malena dijo...

:)
Esperando la continuación, mi querido Húayat!

Beso enorme!

MAR dijo...

Y QUE MAS!!!!!!!!!!
NO VALE ME DEJASTE SUPER INTRIGADA!
Besos para ti.
mar