viernes, enero 27, 2012

Escena III

Al rato de beber otros tragos durante la noche y deleitarse con los picadillos que Ella preparó, cayeron al torbellino amoroso del vórtice de las sábanas en donde el seudo vampiro se alimentó del cuello, brazos, muslos y todas las zonas erógenas de la supuesta bruja que había conocido en uno de sus azares existenciales. Al despertar a la mañana siguiente el seudo vampiro notó unas picaduras en su brazo derecho, le preguntó a Ella y Ella respondió: Deben haber sido algunos insectos nocturnos.
El aparente vampiro se quedó tranquilo con sus picaduras en su brazo sin sospechar que durante él dormía en la noche, la Bruja le había inyectado el antídoto para contrarrestar la pócima del veneno muy especial que le había dado en el primer trago que Ella preparó para él y así continuaron conociéndose en el vergel de las sensaciones que ellos mismos creaban para su entorno y así acicalarse la piel con besos, caricias y escalofríos sentimentales en su juego amatorio.
Cierzo

miércoles, enero 18, 2012

Escena II

Despuès que Ella callò, desenvaina su ataque y con su agudo juego comunicacional le pone contra la pared con su respuesta: Tù no sabes quièn soy, pues yo soy la màs suspicaz de las brujas y en tu trago he puesto una pócima de un veneno muy especial que te irà matando de poco en poco y unos años de vida màs no tendràs. Ahora te propongo que te quedes conmigo y durante el tiempo que tengas vida, yo de ti cuidarè hasta que en mis brazos fallezcas.
El se quedò mudo pensando y al rato le contesta a la exótica Dama: Que màs da, si pronto voy a morir, prefiero morir en tus brazos mi maravillosa Mujer.
Cierzo

miércoles, enero 11, 2012

Escena I

Ella le pregunta a èl: Por què tienes salpicaduras de sangre en tu polera?. Èl le responde: Resulta que cuando fui de compras al supermercado, en la salida, me topè con una muchacha y la muchacha me sedujo y yo hambriento no pude resistirme, de ella me alimentè y dejè su cuerpo sin vida abandonado en un contenedor de bàsura y gracias a ella tù seguiràs con vida.
Ella se quedò callada pensante y no hablò màs del tema, pues sòlo hace unos dìas le habìa conocido a èl.
Cierzo